26.12.25

Esto no es una canción de amor, es un Réquiem







 La canción de amor se la escribí a alguien más; a ti te hice un réquiem

Para ti, un pentagrama entramado

clave de sol tatuada,

el ojo de Ra en tu tacto endeble

armonía disonante en fractal ajeno

todo eso, en un instante pútrido en debug


Para ti, un rasguido de cuerda rota en el vacío

un agujero negro tragándose las palabras

una existencia inerte, un silencio denso

esta saliva sintética en la tumba de tu savia temprana.


A ti no te canto, te conjuro.

En esta misa sin plegaria

la herida abierta a la vanguardia se hace costra.


Para ti, evocación petrea

contrapunto áspero 

la antítesis helada de algún paisaje lírico 

Si me buscan

 estaré bajo las hojas secas de un pino

  oxidando el símbolo de tu nombre 

desdibujado en la sombra de este réquiem 


No creas todo lo que oyes, 

esa canción de amor era espejismo,

Tú inspiraste un eco hueco 

una tocata y una fuga espectral,

un algoritmo de afecto programado para otro.

Así ocurre el acorde final y abrupto:

la partitura de tu ausencia

se escribe con tinta de tzompantli


Esto no es una canción de amor, esto es un réquiem

El neón parpadea,

como un último aliento sobre la morgue

el glitch de las pasiones cálidas 

de un vacío cuántico que se congela

reescribe la sinfonía del deseo con otra orquesta 

No esperes el crescendo de un lamento,

Este es el kernel panic de una era

de un réquiem desafinado en infinito loop.






20.11.25

Sobre José María Velasco de Temascalcingo


Perderse en un bosque

  para encontrarse en un paisaje asimétrico 

  de quien tiene la osadía de reubicar volcanes 


Arrebatarle un suspiro a los parajes

  y retratar postales de un México que muta

porque la historia requiere a quien capture 

su naturaleza huidiza


La técnica realiza un viaje através del mundo: 

Antecede Markó, el maestro húngaro 

que pasa el misterio del retrato al italiano Landesio

quien desde el viejo continente llega a los patios de San Carlos 

  y entrega la venía divina a las manos de Velasco

un tesoro de oro, incieso y mirra para el artista;


la mejor herencia no es necesariamente familiar.


Imita el óleo al paisaje mexiquense;

uno que existió antes de la explosión demográfica.

El Valle de Guadalupe y las praderas, 

ahora sobrepobladas de concreto

quedan plasmadas en su tiempo cúspide, como si fueran monarcas


Cómo no perderse en un cuadro que es también un bosque, una reminiscencia, una obra que nos recuerda lo efímero que es la belleza, 

lo eterno que es el arte, lo valioso que es un pintor.


Hoy en las galerías puedo perderme en el tacto de Velasco, el encanto mexiquense y los trazos de nuestro efímero paso por el mundo. 


5.10.25

Sunrise




    auroras aterrizan en la superficie del muro

corolas despliegan su cuello a la luz

lagartijas practicantes de yoga

orquesta de cardenales y tordos

se despabila clorofila, en moléculas

   de agua, de piel cálida, la Tierra

   gira su cadera al nacimiento

crepúsculo matutino, el Sol consolida el viaje

 el movimiento de la vida trajo un suceso;

esta nueva oportunidad de existir.


30.5.25

Cosecha

Reitera

zambullido en el fruto

que nada dulce

una melaza derramada

es la vena que se entibia

cordel infinito que se quiebra

la sutura del acero

consumida amenaza

consumada en el horizonte

bajo el espacio, perece

y se apaga el sol

se funde todo

aleación de pérdidas

bajo tierra, anhela

otra vez, nacer.




 



La bella duerme de noche

 (a Toluca)

 

Duerme la bella entre ciénagas y nieve

 arropando deidades serviles que descansan

de jornadas interminables en los trece cielos

 

Se yergue la bella matlazinca

 entre siete estados que danzan alrededor de su enredo

se congela su túnica de verano a invierno para conservarse joven

 

Avenidas en ebullición por el día,

  y por la noche

 el viento camina a solas;

un rugido es arrastrado por el tren que embiste los cruces,

felinos cantan a las sombras del mercado vacío

praderas resurgen en la columna de Tolotzin

prismas entrelazan los vitrales con el cosmos

 

¿Será un trote innecesario caminar de La Merced al centro

 entre edificios exhaustos que cuentan leyendas de siglos?

Cada recinto apagado, una aspiración en reposo

cada farol encendido es apenas un sol intermitente

Ciudad de altura, ciudad de trabajo,

ciudad de vanguardia, ciudad capital

ciudad que madruga a los dioses urbanos:

trabajadores industriales reposan anónimos

retiembla en su centro la fábrica de café

mientras mi desvelo parlante

 le habla a las aves nocturnas y rapaces

que manejan motocicletas entre la bruma

llevando alimento a los nidos

 

Toluca se acuesta temprano, obra exhaustivamente

No la despierten ahora

 que la bella comienza a soñar.

Toluyork

 

Son varios años viviendo en el corazón de la ciudad del Dios Tolo

Tolo… Toluca / Toluyork

Sueño despierta al caminar por esta ciudad fría, agitada, rutinaria,

Sueño que estoy en Nueva York

Donde mi padre pudo haber aceptado un trabajo

Pero no, porque le dijeron que los adolescentes se vuelven incontrolables

Aun así, en eso me convertí

Y aún de adulta lo soy un poco

De forma incontrolable, ando por Toluca como si fuera la gran manzana

Avenida Carranza cual 5ta avenida y el Teatro Morelos, Broadway

Hago ejercicio en Matlazincas Central Park

Visito el Soho Metepec para beber un Manhattan verde en el 2 de abril

En la rockola está Juanga y Chente, cantando como sinatras

El granizo diluye Avenida Las Torres y sus torres se hacen rascacielos

El Tren Insurgente es el subway con mirador

que conecta Brooklyn-Lerma con Zinacantepec-Bronx

y a lo lejos brillan las aspas Bicentenario de la Libertad

escucho leyendas de la Teresona-Queens

voy al mercado Juarez-Lincon donde se come el mejor bagel de chorizo verde

Encuentro La Merced esquina con Times Square

para recitar en Mandrágora con Ginsberg

Uso un abrigo negro y el suéter de cuello alto

Uso tenis como en cualquier ciudad donde sea peatona

La neblina paraliza tanto que hace que todas las ciudades se vean igual

Porque estoy en Nueva York y en Toluca

y en Toluyork estoy en casa.

 


 


8.3.25

María la luminosa

( poema para las desaparecidas )

A María la partieron a la mitad

Le sacaron el migajón y encontraron harto amor

María estaba llena de luz y buenas noticias

Algunos cuarzos, catarinas y una aroma de jazmines

 

A María le hicieron cosquillas con el filo de la navaja

Después la partieron en dos

Y al volver a pegarla ella no se movió

Le regresaron el migajón y algunos pétalos

Hasta la rellenaron con un puño de semillas

La sellaron con un moño satinado

Pero ya no quiso suspirar como antes

 

A María la partieron en dos como a la gallina de los huevos de oro

La pusieron boca arriba boca al suelo

La cosieron, la cubrieron, la tiraron

La sacudieron, la incendiaron

 

Pero María,

 

La  luminosa María 

 

nunca volvió a sonreír .