Para ti, un pentagrama entramado
clave de sol tatuada,
el ojo de Ra en tu tacto endeble
armonía disonante en fractal ajeno
todo eso, en un instante pútrido en debug
Para ti, un rasguido de cuerda rota en el vacío
un agujero negro tragándose las palabras
una existencia inerte, un silencio denso
esta saliva sintética en la tumba de tu savia temprana.
A ti no te canto, te conjuro.
En esta misa sin plegaria
la herida abierta a la vanguardia se hace costra.
Para ti, evocación petrea
contrapunto áspero
la antítesis helada de algún paisaje lírico
Si me buscan
estaré bajo las hojas secas de un pino
oxidando el símbolo de tu nombre
desdibujado en la sombra de este réquiem
No creas todo lo que oyes,
esa canción de amor era espejismo,
Tú inspiraste un eco hueco
una tocata y una fuga espectral,
un algoritmo de afecto programado para otro.
Así ocurre el acorde final y abrupto:
la partitura de tu ausencia
se escribe con tinta de tzompantli
Esto no es una canción de amor, esto es un réquiem
El neón parpadea,
como un último aliento sobre la morgue
el glitch de las pasiones cálidas
de un vacío cuántico que se congela
reescribe la sinfonía del deseo con otra orquesta
No esperes el crescendo de un lamento,
Este es el kernel panic de una era
de un réquiem desafinado en infinito loop.
