22.11.17

Bienaventurados los hombres discretos (o el amor en los tiempos del Tinder)

Me gustan los hombres que dicen que son muy discretos

y sanos y limpios y limpian su cama y su casa 
y su mesa de noche que tiene muchos condones baratos 
para no tener que ir al Oxxo y parar de follar

Me gustan los hombres que dicen que son muy formales y feos y fuertes

me gusta que digan que son 

cuando en realidad no lo son

porque ellos no saben que son 

informales y son un Adonis y quizá muerden fuerte pero feos, no son.



Me gustan los hombres que son caballeros

te ceden la acera

y te ceden el paso

y te dan la palabra

y te dan tres orgasmos antes de eyacular



Me gusta que pidan disculpas por no haberse peinado,

no haberse rasurado

no haberse arreglado

no tener clase ni estudios

no tener cartera llena

no tener nada en el refri

no poder parar de beber



Me gusta que digan que son limpios, y no se hayan bañado

que digan que son sanos, y lo digan drogados

que digan que son fieles cuando gemimos, y no está su mujer



Me gustan los hombres que dicen y dicen y cogen y no dicen nada



Benditos los hombres que no preguntan mi nombre,

que no dicen su nombre,

que no se presentan,

que no piden mi Facebook,

que no conocen a mis padres,

que no preguntan sobre mi día,

que no les importa si estuve con uno o con ocho o con cien



Bienaventurados aquellos hombres que son muy discretos y sanos y limpios;


benditos sean esos hombres porque de ellos es el reino de la promiscuidad y silencio.




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