20.10.26

El mejor momento

 



Hay un tiempo dentro del tiempo que hace un paréntesis entre los días del calendario 

Ese tiempo en que el deseo pende en una aguja que apenas cose las algarabías o tragedias subsecuentes 

suele estar colmado o vacío

de tardes que parecen alborecer y noches eternas que se acortan cada que se acerca el fin de ese paréntesis 


Dentro de la rutina hay otras tantas que esclarecen la maquinaria cronometrada

que marca el ritmo del sinsentido,

 de la supervivencia 


Es mejor no tocar los recuerdos 


Es mejor moldear la vigencia


No es nunca el mejor momento

 hasta que llega


Lo que llega, permanece tanto como cualquier perecedero


Porque todo nace y todo muere y en medio hay una vida que corre a prisa tras el viento 

 que como el tiempo, se diluye y se expande

  se transforma todo en lo mismo con siluetas desvariantes


Con la luminiscencia intermitente que son los años que prenden y apagan las existencias sensibles


Prende el fuego en segundos una obra de siglos


El fuego en un segundo encierra la totalidad de la historia 


Y estamos en esta sala de espera sin esperar nada 


Sólo querer congelar el instante

 

Vivir, vivir




 Subir un árbol 

Nadar en mar abierto 

Cantar a todo pulmón en un concierto 


Cantar inventando la letra


bailar con música y luego sin música,


bailar con amigas, bailar en pareja 


Comer en familia


Inventar una nueva familia 


Abrazar mucho 


Pisar hojas secas


Brincar sobre charcos

 

Perderme en el bosque 


Encontrarme


Correr entre maizales


Meditar en un ashram


Escuchar el silencio


Ver el sol al amanecer


Ver el sol al anochecer


Sacudir una nube y ver la luna 


Tomar un café con leche


Tomar un café en el aeropuerto 


Y volar


Aterrizar en un lugar desconocido


Hacerlo conocido, incluso un hogar


Mudarse mucho 


Ser un sedentario hogareño 


Decorarlo todo sin dejar espacios


Decorar los muros


  y las macetas 


  y el cuerpo


  y los cuadernos 


  y obsequiarlo todo


Desprenderse


Agradecer


Agradecer tenerlo todo sin tener nada


Vivir, vivir 


vivir y habitar el cuerpo hasta que se acabe


Y con un último aliento decir


 No me quedé con ganas de nada.