28.3.26

Sinfonía contaminada (Verdor)

                     - inspirada en los cuadros de Lilia Carrillo


Quizá el busto de Palas se ha quedado sin cuervos,

solo tecolotes afinan flautas de hueso

en vez de ulular al amor que aún florece

bajo el polvo solar

que muere con la caída de Ícaro

Escarabajos azotan la hoja arrancada,

 garabatean la sinfonía sideral

en una partitura de ladridos.

No eran sueños ni aullidos,

sino la queja seca, amarga,

de un cielo que tose alquitrán.

Lava escurría de fauces abiertas,

no hubo canto mayor

que las consignas de lucha

grabadas en nubes quebradas:

réquiem a lo que fue azul.

Un cuello de telaraña sostiene

el encaje de luz agonizante,

una partitura en tormenta silba

su melodía geométrica,

vapor en litografía,

condensado en textiles rotos

con apenas un acento púrpura.

En cada milímetro de vida

asoma la muerte, ojo maduro

sobre la faz del tiempo

que se acaba

conforme a la canción

interrumpida en compás de infarto.

Y abajo,

los cerdos chillan entonados,

armonía grotesca,

al ver que la pastura terca, indiferente 

sigue dando verdor.




No hay comentarios:

Publicar un comentario